Una devastación como resultado de una acción de la naturaleza y que esta afecte mayoritaria y masivamente a la población de menores ingresos, es responsabilidad país. (...) Con compromiso y solidaridad, los estudiantes, los trabajadores, los vecinos están reuniendo alimentos, útiles de aseo, ropa y lo que les es posible comprar. Pero cuidado, es aquí donde está la piedra de tope, las leyes de oferta y demanda van en contra de la superación de la tragedia.
La primera fase luego de semejante tragedia es el atender y superar la emergencia, lo cual ha sido un lento proceso dada una vez más la ineficiencia del accionar gubernamental en todas sus componentes tanto civiles como militares, lo cual se ha manifestado de manera tardía, lenta, con fallas imperdonables en capacidad predictiva que sin duda habrían aminorado los efectos de esta tragedia, carente evaluación, información y disponibilidad de sus propios recursos tanto humanos y materiales, todo ello reflejado en una precaria capacidad de respuesta. Lo que se está superando con la ayuda de la ciudadanía, organizaciones sociales y aportes del exterior. Para la segunda fase ya conducente hacia una normalización, al acecho está el presidente pronto a asumir, cuyo equipo lo integran elementos que en dictadura construyeron la actual constitución, modelo económico y funcionamiento del país. Cuyo gabinete ya en sus primeros nombramientos, refleja la activa conducción del país en manos de empresarios en su totalidad no caracterizados como benefactores o serviciales en lo público. Ahora además, al alcance de más oportunidades de negocios al disponer de información anticipada para directa o indirectamente especular y o retribuirse con fondos procedentes del estado, resultado monetario del esfuerzo de todos los chilenos.
El actual funcionamiento del país, caracterizado por un fundamentalismo neoliberal que ninguna otra nación ha aceptado, otorga las segundas condiciones para una de las mayores maniobras económicas de grupos organizados con pleno control de una nación. La primera ocasión fue en dictadura, la que ellos mismos llamaron reconstrucción nacional donde bajo pleno terror y barbarie, constitucionalmente redujeron, trasvasijaron, se repartieron las empresas e instituciones del estado, reduciéndose el rol del estado y derechos ciudadanos, dejando a la población regidos por las leyes del mercado en pleno desamparo, con escasa capacidad de reconstruir y o crear el tejido sindical o gremial que permitiera a la población, aspirar a reivindicaciones sociales de manera significativa. Luego del término de la dictadura, su prolongación formal está vigente debido a que durante 20 años el gobierno de la concertación tenía sus propias aspiraciones. Ahora a pocos días y durante los próximos cuatro años, se presenta la segunda ocasión y con protagonistas de la misma procedencia, ocasión que ellos ya anuncian como una nueva reconstrucción nacional, donde sin duda esta tragedia requiere el compromiso de todos para salir adelante, lo cual sólo se logrará con solidaridad, donde la caridad y oportunidad de negocios no sirve, no nos ayudará, solo les sirve a quienes tienen el poder, ocasionando mayor precariedad, pobreza y desigualdad social.
Con compromiso y solidaridad, los estudiantes, los trabajadores, los vecinos están reuniendo alimentos, útiles de aseo, ropa y lo que les es posible comprar. Pero cuidado, es aquí donde está la piedra de tope, las leyes de oferta y demanda van en contra de la superación de la tragedia. Cada vez podremos ayudar menos, porque los artículos controlados por monopolios y o comercio inescrupuloso controlan los precios del mercado interno. Hoy la mano de obra está disponible, dudo que alguno se niegue, sobretodo los que han sido víctimas de este cataclismo, están todos dispuestos a trabajar en lo que sea necesario que puedan aportar. Lo que se requiere es recursos materiales para construir soluciones dignas para esta emergencia, trazables a ser desarrolladas para alcanzar soluciones definitivas.
Los recursos materiales pasan a ser como el alimento artículos de primera necesidad, que en crisis menos que en cualquier ocasión, no deben estar al amparo de la libertad de mercado. La madera, cemento, áridos, fierro, cobre, entre otros junto la maquinaria pesada no pueden estar a disposición de la oferta y demanda, porque la demanda en la actualidad es superior a toda oferta de mercado que de ello se haga y se traduce en especulación y enriquecimientos a costa del perjuicio de los demás.
Es entonces que este momento de singular tragedia, es sólo comparable a una impensable guerra, situación en que el Estado se justifica como tal, al asumir el control de los recursos para la protección de la población, en este caso la población afectada y la que consecuentemente llegará a serlo ya que la producción de alimentos para el país se encuentra concentrada esencialmente en la zona central y sur (agrícola ganadera en el interior y pesquera en las costas ) epicentro del terremoto y tsunami. Es entonces que debe establecerse una tabla de precios de productos a nivel nacional y el ocupar toda maquinaria bajo control y responsabilidad del estado de su mantención, para las faenas que se requieran y por un plazo que garantice, respecto de retiro de escombros, reordenamiento y adecuación vial y construcción de viviendas.
Es aquí donde la solidaridad del empresario se debe hacer presente, para poner su maquinaria bajo garantía estatal al servicio de la recuperación de esta nación, es aquí donde las fundaciones se justifican al actuar sin perseguir beneficios en su obra; por ejemplo cual es el valor de costo de una mediagua y cual es margen de utilidad, sin descontar si se analizarán las propuestas constructivas habitacionales antes de empezar a adquirir mediaguas a granel?. Cuál es el aporte del sector empresarial que organizará el gobierno pronto a asumir ya que sus ministros proceden de áreas estratégicas de la economía y ahora están en el servicio público, con pleno dominio de asignación de recursos del estado?.
No descuidemos que habrá mucha donación en dinero, procedente de nosotros mismos y del exterior, así como prestamos (blandos quizás) para superar esta crisis. Este dinero es absurdo que vaya a manos de empresarios, debe ir para pagar sueldos de la mano de obra y profesionales que requerirá este mega proyecto nacional. Si los empresarios arriendan la maquinaria pesada y o venden a la nación recursos materiales sin regulación, que ya su posesión son el resultado del trabajo de la misma nación; habrá quizás un millón más de empleos o sub-empleos precarios en comparación al enriquecimiento que históricamente sectores del empresario han logrado en épocas de crisis, y ahora a costa del sacrificio delos que ahora ya han sido sacrificados por la naturaleza.
Necesitamos dar muestras que nos une, un país transparente, cuya ciudadanía es comprometida y solidaria sin restricciones, dispuesta a aportar con todas sus competencias y capacidades, estudiantes, profesionales, no-profesionales, lo cual incluye a todos, por ende también a los empresarios, trabajadores todos por el chile digno, justo, equitativo que nos justifique y queramos como país. Es la oportunidad del bicentenario, la que desde hace 200 años esperamos, de todos depende hoy más que nunca lograrlo.
Luis Felipe Figueroa - Doctor en Ciencias - Académico USACH
Foro Constitución y Bicentenario
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Autonomía de los grupos intermedios, una expresión de la relación capital-trabajo. Rafael Ferré.
“El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece.” La razón y la fuerza de Jaime Guzmán. El concepto de democracia. Antonio A. Lillo
El neotomismo como filosofía de Estado. Presentación del problema. Sergio Azúa.
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Es significativo el cambio de perspectiva que el autor realiza ante la influencia en el Estado de las ciencias y la racionalización capitalista, mientras Chile era Chile la conflictividad era una problema de gobernabilidad, pero en tanto Chile es inficionado por la cultura de masas y el Racionalismo la conflictividad es una crisis del Estado y del alma nacional, pudiéndose concluir que para este hispanismo cuando el Estado chileno comenzó a planificar, o racionalizar, el Estado comenzó a “des-chilenizarse”.
"El texto original de la Constitución Política de 1980 expresa:
“¿Qué ocurre si por sufragio universal libre, secreto e informado, dentro de un Estado de Derecho y con amplio pluralismo político, la mayoría se inclina por una autoridad o norma que contraviene derechos humanos o naturales básicos? ¿Debe un demócrata acatar por sobre todo la mayoría o debe defender con primacía la dignidad del hombre?” (1) Este planteamiento de Jaime Guzmán, escrito alrededor de 1985, compendia el sustrato cardinal de su noción de democracia."
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