El devastador terremoto y maremoto que afectó a nuestro país el 27 de febrero recién pasado reflejó, una vez más, los métodos y propósitos de la derecha que asumirá el poder ejecutivo a partir del 11 de marzo próximo.
Mientras el gobierno de Michelle Bachelet desplegaba esfuerzos para hacer un catastro de las víctimas fatales, heridos y desaparecidos, de los daños materiales en infraestructura, vialidad y energía, así como encaraba las tareas de emergencia para acudir en ayuda de los damnificados, Piñera y sus boys se embarcaban en helicópteros particulares para recorrer las zonas amagadas “visitando” los poblados siniestrados para hacer proselitismo político.
Apenas constataron las inevitables demoras, naturales deficiencias en la entrega de ayuda y el creciente descontente de la gente por no recibir rápida asistencia y carecer de agua, electricidad e insumos básicos por lo complejo de la interconectividad, las comunicaciones y las dificultades para acceder a los lugares más amagados, afloró la nostalgia por los militares entre los personeros de la derecha.
Dos conocidos personajes de la reacción chilena, la alcaldesa de Concepción Jacquelines van Risselberger y el alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat comenzaron a clamar al cielo por la intervención militar, el toque de queda y hasta la implantación del estado de sitio.
Afortunadamente en el gobierno saliente primó la cordura y para minimizar la desesperación de la gente que acudía a las poderosas cadenas de supermercados –que en la práctica asumirán el poder en los próximos días- para exigir la entrega de víveres. Entonces, la derecha inició una campaña –especialmente por televisión- denunciando “vandalismo”, “saqueos” y “pillaje”. Una práctica bastante poco novedosa y que augura que los medios de comunicación orquestarán acciones similares en el futuro inmediato.
Acaecidos algunos sucesos que carabineros controló incluso permitiendo a mujeres, madres, para acceder a las tiendas cerradas para que sacaran leche, pan, pañales y otros enseres básicos y cuando poderosos ejecutivos del retail acudieron a la Moneda a coordinar el tema con el gobierno, Piñera llamó con sus habitual locuacidad a la “solidaridad del sector privado”.
La derecha sabe que la tarea más urgente le corresponderá a la administración saliente en los próximos 12 días mientras que las labores de reconstrucción estarán en sus manos y no encuentran mejor aliado que la gran empresa monopólica para salir del embrollo. Pero el pueblo chileno tiene una larga experiencia al respecto. Todavía esperan ayuda y remodelación los poblados de Tocopilla afectados por otro desastre natural y ahora, las regiones séptima y octava deberán armarse de paciencia para enfrentar el “vandalismo político” de la derecha.
Solo la organización de la comunidad, la presencia creciente de las organizaciones sociales exigiendo participación, la lucha de las uniones comunales y juntas de vecinos permitirán que la ayuda sea entregada en forma eficaz y acelerada y que no se registre el aprovechamiento comercial y anti ético de la empresa privada frente a la catástrofe, cuestión que en este caso será avalada sin lugar a dudas por el gobierno entrante.
Las fuerzas armadas y los privados son sectores coadyuvantes en el ejercicio del poder y no comparten las responsabilidades que le corresponden al gobierno en democracia, al contrario de lo que piensan los furtivos nostálgicos de la dictadura.
Foro Constitución y Bicentenario
|
| Leer más... |
|
| Leer más... |
Autonomía de los grupos intermedios, una expresión de la relación capital-trabajo. Rafael Ferré.
“El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece.” La razón y la fuerza de Jaime Guzmán. El concepto de democracia. Antonio A. Lillo
El neotomismo como filosofía de Estado. Presentación del problema. Sergio Azúa.
|
Se está leyendo ahora
| Abrir camino a una solución negociada en Colombia. Jorge Insunza Becker. |



Es significativo el cambio de perspectiva que el autor realiza ante la influencia en el Estado de las ciencias y la racionalización capitalista, mientras Chile era Chile la conflictividad era una problema de gobernabilidad, pero en tanto Chile es inficionado por la cultura de masas y el Racionalismo la conflictividad es una crisis del Estado y del alma nacional, pudiéndose concluir que para este hispanismo cuando el Estado chileno comenzó a planificar, o racionalizar, el Estado comenzó a “des-chilenizarse”.
"El texto original de la Constitución Política de 1980 expresa:
“¿Qué ocurre si por sufragio universal libre, secreto e informado, dentro de un Estado de Derecho y con amplio pluralismo político, la mayoría se inclina por una autoridad o norma que contraviene derechos humanos o naturales básicos? ¿Debe un demócrata acatar por sobre todo la mayoría o debe defender con primacía la dignidad del hombre?” (1) Este planteamiento de Jaime Guzmán, escrito alrededor de 1985, compendia el sustrato cardinal de su noción de democracia."